Public Image Limited - “Second Edition” (1979)

25.09.2020

Segundo álbum (también editado bajo el nombre "Metal Box") de la banda que armó el bueno de John Lydon, mejor conocido como Johnny Rotten, luego de la disolución de los Sex Pistols. Pasó de ser propulsor y figura de una de las bandas más influyentes de la movida Punk a ser propulsor y figura de una de las bandas más influyentes de la movida Post Punk de fines de los 70s y principios de los 80s. Todo esto último aderezado con buenas cuotas de rock experimental y toda la cosa. 

El disco arranca con "Albatross" y una línea de bajo de 10 minutos a cargo de Jah Wobble que hace retumbar el pecho y el cráneo (se recomienda escuchar a buen volumen), por el sonido macizo, contundente y oscuro del mismo. Y así se extiende por todo el viaje. Es un disco repetitivo y denso, pero hipnóticamente adictivo y siempre tirando pa delante, firme. Te caza y no te deja escapar. Termina siendo como una droga sonora que cuando te quieras acordar ya vas a estar moviendo la cabeza y los pies de manera automatizada mientras el señor Rotten despliega toda su locura insana con esa voz críptica y sus extrañas letras. El tipo se mueve como quiere entre el pantanoso sonido de la banda; va y viene cuando se le antoja, grita, hace sonidos raros. En fin, nada para asombrarse realmente viniendo de un personaje tan peculiar como él. 

También tenemos toques de Dance Punk en "Swan Lake": una canción importante en el álbum ya que, según cuenta John Lydon en su autobiografía, fue escrita por su madre, la cual murió tiempo después. 

En 2010 el cantante comentó que su madre sufrió maltratos por parte de la iglesia y que esa canción fue una manera por parte de ella de expresar sus sentimientos sobre eso, como una especie de "terapia de grito". 

La batería no se queda afuera del estado de trance y hace su aporte fundamental de densidad que, junto con el pegajoso bajo, forman un colchón híper robusto en donde la guitarra de Keith Levene se despacha con un sonido metálico y filoso añadiendo más acidez y clima al asunto con disonancias, acordes fuera de tono e improvisación. Una locura, bah. Un disco cuya columna vertebral es claramente el Post Punk de vieja escuela, pero que lejos de quedarse sólo en dicho género, se la pasa jugueteando con el Rock experimental, el Avant Garde y el Dub.